No hablamos del jugador que se deprime cuando pierde, ni de aquel que se frustra cuando su estrategia no funciona, ni del que tiene una mala racha: hablamos de la depresión generalizada que puede acarrear en el ambiente del poker el estar día tras día, semana tras semana, haciendo las mismas actividades: ya sea jugando, organizando torneos, o escribiendo noticias, reportes o artículos de poker (ejem…)
Uno de los ejemplos más claros suele ocurrir cada año en la WSOP. Después de pasar semanas jugando, inmersos en una organización en la que participan cientos o miles de personas), sólo unos pocos jugadores habrán conseguido brazaletes y dinero. Algunos saldrán hechos, y otros regresarán a casa sin brazalete ni dinero.
Estadísticamente, el 90% de los jugadores habrá perdido al final de cada jornada, lo que significa, además de la pérdida de dinero, la desilusión por sueños rotos, objetivos no cumplidos, y metas no alcanzadas. Claro que alguien podría afirmar que perder es parte del juego, y los jugadores (sobre todo los profesionales) tienen asumido que esto sucederá.
Pero también está comprobado que quienes mejor sobrellevan estas situaciones estresantes relacionadas con el poker son personas que reúnen ciertas características:
-No están “atadas” al poker las 24 horas del día, sino que pueden alejarse (voluntariamente) y realizar otras actividades.
-Tienen amistades no relacionadas con el poker.
-Pueden conversar sobre algo que no sea el poker incluso con otros jugadores.
-Duermen bien, se alimentan correctamente, toman poco alcohol.
Es decir, estamos hablando de personas para las cuales su bienestar personal está antes que el poker. Las personas que se deprimen tienen su vida ligada absolutamente al poker, porque es su medio de vida (pueden ser jugadores o gente que trabaja con el poker). Y si un jugador de poker entra en un camino de depresión, de allí al tilt total y absoluto sólo hay un paso.
Teniendo en cuenta, como dijimos, que la expectativa negativa es de poco más del 90% cuando un jugador comienza el torneo, es importante que se aleje de las mesas de poker en cada oportunidad que tenga. Tomar contacto con otras personas, otros ambientes y otras actividades es fundamental para preservar el estado anímico en el jugador de poker.